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Tiempo Perla Rico

Tick, tock: ¿El tiempo pasa o se detiene?

Aprendiendo a vivir…

Durante el transcurso de la vida, vamos transformando nuestros caminos, algunos lo definen como, “el que les pusieron” y otros lo señalan, que fue, “el que escogieron”.

Como sea y en la perspectiva que se tome, es finalmente un ir y venir, una andanza y con ello, está el tiempo que pueden ser los años, meses, días, horas, minutos, segundos o instantes.

Me refiero así, a el vivir, a el pasar por la vida. Desde pequeña, anhelaba llegar a los 15 años, con la ilusión de festejar alrededor de una gran reunión, con aquel vestido blanco, que habría visto en la enorme ventana de una tienda de accesorios para bodas, bautizos y quinceañeras, ubicada en la famosa avenida Lerdo, en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Esa imagen, era parte del momento ilusorio de celebrar, en donde en algunas ocasiones, hasta practicaba el vals, que por cierto, sería la canción de moda de una telenovela que transmitía Televisa en aquel entonces por el canal 2, titulada “Quinceañera” (1987-1988), interpretada por el grupo Timbiriche.

Esas escenas, se repetían constantemente en mi mente y sería parte del espectáculo, acompañado de un delicioso pastel, globos, adornos y por supuesto la familia y amistades cercanas.

Era muy común, escuchar ese tipo de pláticas, con las amigas y compañeras de clase durante mi paso por la Secundaria, buenos momentos tengo en mi memoria de la Escuela Federal número 6, ubicada en Infonavit Casas Grandes.

Y cuando llegó el día, ya habían pasado quizás hasta dos años pensando en ese suceso, del cual solo algunas partes se pudieron materializar, es decir, ¿Qué sucedió durante esos meses? ¿Qué pasó durante las horas transcurridas?

¿Será que me detuve en el tiempo? o ¿Simplemente se esfumó? este es uno de los ejemplos, que me hacen reflexionar, en qué momento viví esperando a que llegara mi tan ansiada celebración.

A todo esto, agrego los constantes comentarios de quienes eran de más avanzada edad que la mía, en donde siempre se referían con frases como, “cuando crezcas”, “deja que cumplas los 18”, o de plano “cuando te cases”.

Todas esto señalamientos, fueron plasmados en mi cabeza, al grado que cuando converso con jóvenes es inevitable expresarlos, pero debo confesar que trato de frenarlos, porque al final de cuentas son situaciones que debo cambiar y comprender que son otras generaciones, con ideas muy diferentes a la mías.

Además, hay que entender que cada ser humano, tiene un mundo distinto y que lo va compaginando según sus necesidades de supervivencia. Pero debo comentar, que hoy en día mantengo amistades con maravillosas personas mayores que yo, de quienes aprendo de sus experiencias y es sensacional escucharlas.

Igual, se me vienen a la memoria cuando cursaba la preparatoria, sin duda la mejor etapa de mi vida estudiantil, ya que tengo bellos recuerdos de la época, de amigas, compañeros y maestras que inclusive aún conservamos amistades y un gran cariño.

En ese tiempo preparatoriano, pensaba por cuál carrera universitaria, debía seguir mi camino como estudiante, así pasaron los tres años y de pronto ya estaba allí en la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACH), con todo el deseo de llegar a mi graduación y realizar mi sueño de obtener una licenciatura.

Otra vez, el tiempo transcurrido, los años, las vivencias, en fin, instantes que se fueron y formaron parte de una serie de sucesos que se desvanecieron y que algunos los llevo en mi corazón.

Por eso, me interesó escribir este artículo para la sección En mi opinión y titularlo “Tick, tock: ¿El tiempo pasa o se detiene? Aprendiendo a vivir”.

Porque ahora, ante lo que vivimos por la pandemia, me ha provocado reflexionar un poco y tratar de entender lo que está generando en las personas, es decir cómo están reaccionando ante lo sucedido.

Es simplemente entrar al internet y ver la cantidad de información que nos llega a través de las plataformas digitales, los espacios de noticias por televisión, radio, periódicos y redes sociales, en donde se está reflejando, a una sociedad desesperada, lo bueno y lo malo de la educación.

Añadiendo, el grave problema en materia de economía que pocos han podido enfrentar y el liderazgo de quienes están al frente de los países y sobre todo la situación psicológica y anímica en la que se encuentra la sociedad en el mundo.

En retrospectiva, cuando inició todo aquí en Estados Unidos, a principios de marzo, eran solo noticias de lo que sucedía en Wuhan China, y no fue hasta que el presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump declarara emergencia nacional por el coronavirus y comenzaron las medidas para evitar la propagación del virus.

Poco a poco, estamos tratando de adaptarnos a lo que hoy conocemos como “la nueva normalidad”, si nos regresamos en el tiempo, al comienzo de cuando escuchábamos de lo que era el coronavirus, hoy tenemos datos sobre esta enfermedad.

Hemos adquirido información de cómo cuidarnos, de que es importante lavarnos las manos durante 20 segundos con frecuencia, que es necesario utilizar un cubrebocas al estar en el exterior, a tomar una distancia con otras personas, se insiste en que se eviten reuniones de más de 10 personas, en fin, son varias las formas de enfrentar este mal que nos aqueja en nuestra época.

Conocemos algún amigo, amiga, familiar que ha perdido a un ser querido, nos estamos dando cuenta de la cantidad de infectados y en algunos casos sabemos cómo fue que obtuvieron el virus y las secuelas que están dejando en su cuerpo y mente.

Mientras, hay personas que decidieron, por no enterarse de lo que sucede, pero se mantienen en el cuidado, con las medidas requeridas.

Puede que sea demasiado llegar a este punto, por eso tomé como referencia, la época de mis 15 años, la preparatoria, mi paso por la universidad y ahora este inevitable tópico del COVID-19, me doy cuenta que se está yendo el tiempoy aquí viene la importancia de ello.

En una ocasión me enseñaron sobre la definición, de “el fin de los tiempos”, tema que me fue difícil comprender y discernir.

Me explicaron de la siguiente manera, y se los comparto. El tiempo no existe, es ahora, hace unos minutos estuvimos en el pasado, en estos momentos estamos en el presente, en unos segundos será el futuro.

Puede que sea algo complejo y muchos se preguntarán ¿de qué estará hablando? Y es probable que muchos conozcan sobre el asunto.

Cuando recibí esa tan apasionante definición y después de que la escuché como una ráfaga de datos en mi cerebro, me frené por unos instantes y claro, pedí que me volvieran a repetir el contexto.

No me da pena decirlo, me resulta complicado comprender a la primera, y por eso siempre pregunto de nuevo, para despejar mis dudas.

Luego de unos días, ahí estaba, revoloteando en mi cabeza y analizando cada palabra en donde “el tiempo no existe”. Para mi fue tan certero, y me di cuenta que se me habían ido los años pensando en el mañana, incluso por mucho tiempo, era de las que ponía la alarma para programar mis actividades.

Fui cambiando algunas manías y comencé a darle su espacio y valor a el tiempo, he dejado que las cosas sucedan, porque a mis 46 años, me percaté que muchas horas de mi vida las había dejado programadas en un aparato.

Por eso escribo sobre este tema, la definición del tiempo, que desde mi perspectiva con lo que estamos viviendo con la emergencia sanitaria, algo que no teníamos idea que llegaría y que sin duda es una situación difícil, creo que se nos está dando un aportunidad de vivir en el hoy, de perdonar, de amarnos y amar a los demás.

Es momento de dejar, de abandonar y de enfrentar nuestros miedos, de entender de la importancia de los valores, la familia, que el ayer ya pasó y almacenar lo mejor de aquellos momentos en nuestros corazones.

Pienso, que se puede preservar, disfrutar cada instante y tratar de vivir en el ahora, hay que voltear a nuestro alrededor y conservar lo mejor de todo, aunque sé que será difícil, pero no imposible, es momento de reflexionar y no dejar que el tiempo se nos vaya de las manos, vivamos el hoy.

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  1. El Final de los Tiempos, Apocalipsis, los 4 jinetes del apocalipsis: peste, guerra, hambre (por cierto, busca la más reciente publicación de Los Simpson). Ya lo estamos viendo: una guerra definitiva entre Dios y satanás. Nos alcanzó el tiempo.

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